¿Qué es una Beatificación?

En la disciplina actual de la Iglesia, "Beatificación" es un acto de Magisterio Solemne del Romano Pontífice por el cual autoriza que un cristiano difunto reciba de los fieles culto público y solemne, pero limitado a un cierto grupo de fieles, como puede ser una nación o una orden religiosa. Podemos, por tanto, definirla como: "Permiso dado para tributarle culto, restringido a algunos lugares o instituciones".Esto implica que, en virtud de su infalibilidad, él nos certifica que ese hermano nuestro fue real, fue heroicamente virtuoso y goza ahora de la gloria. Sin embargo, para entender esto más cabalmente conviene añadir algunos datos históricos y teológicos.

 

¿Quién es un Santo?

Todo bautizado es un santo, porque "santo" significa "consagrado", "marcado", "señalado", y todos los cristianos llevamos el sello de Cristo, por indignos o pecadores que seamos. La palabra "cristiano" empezaron a usarla los paganos de Antioquía para referirse a los discípulos de Jesucristo, y esa palabra tuvo inicialmente un sentido más bien burlón, de tipo político, como se hablaba de "cesarianos", de "herodianos", etc.; pero el término que usaban los propios seguidores de Jesús para designarse a sí mismos era "santos", por muy pecadores que fuesen.

San Pablo, por ejemplo, se dirige a los "santos de Corinto"[1], aunque les reprocha pecados gravísimos, hasta peores que entre los paganos.[2] Por eso, la Iglesia siempre ha permitido y alentado, como coherencia obvia con su dogma de la Comunión de los Santos, que se dé a otros y se tome de otros el buen ejemplo de vida cristiana, y con más razón cuando alguien, que nos parece en vida dio ese ejemplo, ha pasado ya a la eternidad. Ya Inocencio IV(+ 1254) determinaba oficialmente "No negamos que le sea lícito a cualquiera dirigir oraciones a algún difunto, a quien considere que fue un buen hombre, para que interceda por él ante Dios, pues que Dios toma en cuenta esa fe, pero no es lícito hacerle un oficio [litúrgico] ni preces solemnes." y Henrico de Susa confirmaba: "Tampoco negamos que sea lícito a cualquiera dirigir plegarias a algún difunto a quien crea santo, para que interceda por él ante Dios, porque Dios atiende a esa fe: sin embargo, no es lícito, mientras no sea canonizado, hacerle un oficio solemne, ni dirigirle públicamente preces solemnes."

 

¿Qué es canonizar?

"Canonizar", de acuerdo a Inocencio IV, es "establecer santos canónica y regularmente, es decir que un santo sea honrado como santo, por ejemplo hacerle un oficio solemne, como se hace con otros santos de la misma condición, como por ejemplo, si se canoniza a un confesor, se le haga el oficio de los confesores, di a un mártir, el de los mártires, etc." "Canonizar es que algún santo sea incluido por el Papa, (que es el único competente), en el catálogo de los otros santos, y declarar, definir y establecer pública, solemne, canónica y legalmente que sea honrado por todos como santo, y que un determinado día se le haga anualmente un oficio solemne, como a los otros santos de su misma condición".

 

¿Cómo se consigue una Beatificación?

El canon 2003 del antiguo Código de Derecho Canónico especificaba que "todos los fieles y todas las asociaciones legítimas tienen derecho a pedir que se instruya la causa ante el tribunal competente. "Actualmente cualquiera puede dirigirse al Obispo del sitio donde murió el candidato y pedirle que dé los primeros pasos para iniciar la causa. Este debe pedir informes completos sobre la vida, virtudes, escritos y posibles milagros del candidato y hacerlos examinar cuidadosamente. Si ve que no aparecen dificultades, pide a Roma permiso para iniciar el proceso y, obtenido éste, lo hace de acuerdo a las Normas que se adjuntan, las cuales no sólo autorizan, sino que exigen que se busque a todos aquellos que pudieran estar en contra de la canonización. Roma examina todo, pero aun en caso de que todo esté bien, no procede antes de pedirle al propio Dios que dé su visto bueno mediante un milagro claramente hecho por intercesión del candidato. Si esto llega a probarse más allá de toda duda, el Santo Padre procede al primer paso, que es autorizar el culto restringido, o sea a la Beatificación.

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[1] Cfr.1 Cor 1, 2; 2 Cor 1, 1-2. [2] Cfr.1 Cor 5-6.