Devoción Guadalupana más allá de nuestras fronteras

Canónigo. Dr. Eduardo Chávez

celebracion El tremendo calor de agosto no impidió que miles de hermanos de todas las razas y condiciones sociales nos uniéramos el domingo 5 de agosto en un solo corazón para realizar uno de los Festivales más hermosos e importantes que hizo vibrar a la ciudad de Los Angeles, California.Un día antes, sábado 4 de agosto, se terminaron de afinar los últimos detalles, los equipos de producción y logística, de audio y sonido, de escenario y luces, de música y danzas, etc. etc. habían sudado hasta la última gota para que todo saliera bien. El profesionalismo de todos estos equipos, coordinados por los Caballeros de Colón, era evidente.

Los Caballeros de Colón junto con el Instituto Superior de Estudios Guadalupanos (ISEG) de la Insigne y Nacional Basílica de Guadalupe, tuvieron la iniciativa de organizar uno de los encuentros católicos sin precedentes en la historia norteamericana, nada menos que en el Coliseo de Los Angeles, más de 75,000 almas unidas en el amor de Dios dentro de su Iglesia Católica, ofreciendo testimonio de alegría de profesar esta maravillosa fe, guiados por la Virgen de Guadalupe, Estrella de la nueva Evangelización. Es realmente sobrecogedora la manera en la cual hermanos de raíces distintas a las latinas han abierto sus brazos y su corazón al Evento Guadalupano. Todos estábamos en comunión para alabar, bendecir y aclamar a nuestro Dios y Señor, por medio de nuestra Morenita del Tepeyac.

Ese domingo 5 de agosto fue uno de esos días que marcaron la historia en este camino de salvación. Desde muy temprano se dieron cita miles y miles de hermanos que estaban ansiosos por ingresar al majestuoso Coliseo; el ingreso de la multitud fue con tranquilidad y la alegría de fiesta no se podía silenciar, algunos estaban vestidos de “Juan Diegos”, algunas niñas americanas, de evidentes raíces sajonas, habían sido peinadas de trenzas y flores; era una unidad y armonía en donde la lengua de origen realmente era superada con el idioma del amor.

Una música maravillosa se empezó a escuchar y, ante la sorpresa gozosa, el estruendo de los tambores rompían la tarde llena de sol, en eso, entraron al campo más de 800 matachines y danzantes aztecas, su colorido de flores y penachos alegraron el ambiente, la gente estaba admirada y lo manifestaba con aplausos y con “vivas”. De repente y de un solo golpe de tambor todos se arrodillaron para venerar la entrada del relicario (un pequeñísimo trozo de la imagen de Guadalupe puesta en un relicario que se venera desde hace muchos años en la Catedral de Los Angeles) cruz alta, ciriales, incienso, presidían la procesión en medio de la gran cancha cubierta de cuidado pasto, hasta que llegó al sitio que se le había preparado en el escenario.

Se inició el rezó del Santo Rosario, y cada “Ave María” fue realizada por personalidades conocidas por su trayectoria profesional; había actores, cantantes, deportistas, etc. Tanto el arzobispo de Los Angeles, Mons. carl José Flores, como el Caballero Supremo de los Caballeros de Colón, Sr. Carl Anderson, dirigieron importantes palabras que la multitud acogió con fuertes aplausos. Se presentaron artistas de la talla de la cantante irlandesa Dana, la cantante italiana Filippa Giordano, el cantante y actor mexicano Pedro Fernández. Entre cada presentación se escenificaba trozos delNican Mopohuapor parte de actores y cantantes; y después de cada bloque actuado y cantado, se realizó la presentación de los puntos más importantes del Acontecimiento Guadalupano por el Director General del Instituto Superior de Estudios Guadalupanos (ISEG), Sr. Canónigo Dr. Eduardo Chávez. La participación de cada uno de los protagonistas fue, en general, en inglés, esto mismo tiene su razón de ser, pues se proyectó que el Festival fuera comprendido por otros tantos hermanos de varios países del orbe. Que importante es que desde la Basílica de Guadalupe se entrega el mensaje de la Reina del Cielo, de nuestra Morenita, a todo el mundo.

No cabe duda que esto fue un momento histórico en donde la Virgen de Guadalupe unió todos los corazones, en donde los hermanos de las más variadas naciones se convirtieron en la única familia de Dios, en donde por un momento todos nos hermanamos rompiendo barreras, haciendo puentes de encuentro, quitando toda división y obstáculo. Ella supo poner a su amado Hijo en cada corazón y se fue construyendo su “casita sagrada”, su familia en donde está como centro Jesucristo, nuestro señor; fue todo un testimonio en donde se podría proclamar que la Civilización del Amor es verdad y por la cual todos estamos llamados, la santidad.