Santa María de Guadalupe es la estrella de la Evangelización

Cango. Dr. Eduardo Chávez

        En Noviembre pasado se ha tenido uno de los eventos que, sin duda, han dejado una huella histórica y evangelizadora en nuestro Continente, este gran evento fue el Congreso llamado: “Peregrinación y Encuentro”, que se llevó a cabo en la Basílica de Guadalupe, bajo la dirección de la Pontificia Comisión para América Latina, y con la participación de la misma Basílica de Guadalupe, el Instituto Superior de Estudios Guadalupanos y los Caballeros de Colón.

         Tuvimos la presencia de varios cardenales y obispos de las diversas diócesis del Continente así como del mismo Vaticano; además, participaron varios líderes de los más importantes movimientos de nuestra Iglesia Católica. En este histórico encuentro se tocaron puntos fundamentales para continuar nuestra misión evangelizadora en este Continente, en la unidad y fortaleza que nos da la fe, la esperanza y el amor de ir de la mano de Santa María de Guadalupe, estrella de la evangelización, para que participemos todos del maravilloso encuentro con el amor de Dios.

           Fueron innumerables temas que se tocaron en este encuentro, pero es de resaltar lo que dijo nuestro Señor Cardenal, Norberto Rivera Carrera, que de una manera especial lo que proclamó en la misa del sábado 16 de Noviembre, en el primer día del Congreso cuando afirmó en su homilía: “Así que, éste es un Congreso en donde la alegría invade nuestro corazón pues, gracias a María, gracias a la fe de la Niña del Cielo, tenemos la oportunidad de encontrarnos con el verdadero Dios, el Dueño del cielo y de la tierra. ¿Cómo no emocionarse con la llegada de Aquel que siempre nos ha estado buscando? ¿Cómo no hacer fiesta por el abrazo de quien nos ha dado la vida? ¿Cómo no estar felices cuando Dios mismo nos ha dado a su santísima madre para guiar nuestra vida en el servicio y en el amor? ¿Cómo no estar lleno de júbilo cuando es Ella quien hace palpitar nuestro corazón en el encuentro de Dios? Ella sigue guiando nuestros pasos en un verdadero peregrinar haciendo el bien en la honestidad y en la verdad; peregrinar haciendo de nuestra familia algo sagrado y lleno de amor y de misericordia de Dios; peregrinar haciendo de nuestro trabajo el lugar donde se respira la honestidad y la verdad; peregrinar atendiendo a nuestros hermanos enfermos y agonizantes; peregrinar siendo solidarios con nuestros hermanos los más pobres y débiles; peregrinar con nuestros hermanos que se encuentran en la “periferia de la existencia humana”, como dice el Papa Francisco; peregrinar con nuestros hermanos luchando por la libertad y la justicia; peregrinar haciendo de nuestras calles, nuestros pueblos, ciudades, nuestras naciones y nuestro Continente un lugar en donde se pueda vivir dignamente, con paz y amor. Para Dios no hay imposibles…”

             No cabe duda que la Virgen de Guadalupe es la estrella de la primera y de la nueva evangelización, Ella nos guía por el camino de la vida para que encontremos al verdadero Amor. Ella nos lleva de la mano para que no perdamos el sentido de nuestra existencia, pues Ella sabe perfectamente que nuestra realización plena y total está en su Hijo Jesucristo.

         Es por ello, que Santa María de Guadalupe, es la primera peregrina en el sendero de la vida, siempre manifestando su fe firme en el Señor. Ella es la peregrina plena de amor que camina con nosotros, que nos llena de su confianza, como se lo manifiesta a san Juan Diego: “He depositado toda mi confianza en ti”.

             Fue un Congreso que inspiró y, seguramente, seguirá inspirando a todos para vivir con autenticidad la vida, dándole el sentido del servicio y del amor, de la honestidad y la verdad, de la justicia y de la paz, pues para eso hemos sido creados a imagen y semejanza de Dios, para ser santos, hemos sido creados para la vida eterna, que hay que iniciar aquí y ahora peregrinando a la casa de Dios, sirviendo y amando, para encontrarnos con Él, nuestro Padre, y abrazarnos como familia en su eternidad.