Santa María de Guadalupe y los Nuevos Santos, Juan XXIII y Juan Pablo II

Estamos muy contentos por la canonización de estos dos hombres santos ya que en la iglesia son un gran ejemplo para nosotros y también dan ejemplo del amor a Santa María de Guadalupe.

           S.S. Juan XXIII declaró el 12 octubre de 1961, en la celebración del 50° aniversario del Patronato de la Virgen de Guadalupe sobre toda América Latina, declaró: “«la siempre Virgen Santa María, Madre del verdadero Dios, por quien se vive», derrama su ternura y delicadeza maternal en la colina del Tepeyac, confiando al indio Juan Diego con su mensaje unas rosas que de su tilma caen, mientras en ésta queda aquel retrato suyo dulcísimo que manos humanas no pintan. Así quería Nuestra Señora continuar mostrando su oficio de Madre: Ella, con cara de mestiza entre el indio Juan Diego y el obispo Zumárraga, como para simbolizar el beso de dos razas [...] Primero Madre y Patrona de México, luego de América y de Filipinas;[1] el sentido histórico de su mensaje iba cobrando así plenitud, mientras abría sus brazos a todos los horizontes en un anhelo universal de amor.”[2]

       S.S. Juan Pablo II da a conocer a Santa María de Guadalupe como la perfecta evangelizadora diciendo: que históricamente ha sido y es crisol de pueblos, ha reconocido «en el rostro mestizo de la Virgen del Tepeyac, [...] en Santa María de Guadalupe, [...] un gran ejemplo de evangelización perfectamente inculturada».”[3]


[1] Nuestra Señora de Guadalupe es declarada Patrona de Filipinas el 16 de julio de 1935. Cfr. Pío XI, Carta Apostólica «B. V. Maria sub titulo de Guadalupa Insularum Philippinarum Coelestis Patrona Declaratur», en AAS, XXVIII (1936) 2, pp. 63-64.

[2] Juan XXIII, «Ad christifideles qui ex ómnibus Americae nationibus Conventui Mariali secundo Mexici interfuerunt», por el 50° aniversario del, Roma a 12 de octubre de 1961, en AAS, LIII (1961) 12, pp. 685-687.

[3] Juan Pablo II, Ecclesia in America, No. 11, p. 20. También en AAS, 85 (1993) p. 826.