La peregrinación de la Rosa de Plata

Los Caballeros de Colón llevan una rosa de plata a los pies de Nuestra Señora de Guadalupe y la entregan al Papa Francisco como signo de unidad.

  rosa

Como una poderosa expresión de devoción mariana y unidad intercontinental, se entregó la Papa Francisco una Rosa de Plata de Caballeros de Colon al final de la Misa en la Basílica de San Pedro en honor a Nuestra Señora de Guadalupe el 12 de diciembre de 2014. El Cardenal Norberto Rivera, arzobispo de la Ciudad de México y miembro de Caballeros, era uno de los concelebrantes.
El Santo Padre recibió la rosa de plata de Mons. Eduardo Chávez, postulador de la causa por la canonización de San Juan Diego y canónigo de la Basílica de Nuestra Señora de Guadalupe en la Ciudad de México, en la culminación simbólica del 55° programa anual de la Rosa de Plata. El Caballero Supremo Carl A. Anderson, quien también estaba presente en la Misa junto con su esposa, Dorian, y otros representantes de C de C, había solicitado que Mons. Chávez entregara la rosa al Papa Francisco en nombre de la Orden.

Desde 1960, el programa de la Rosa de Plata, originalmente llamado Operación Rosa, ha reunido a los Caballeros y Escuderos de Colón de México, Estados Unidos y Canadá bajo el manto de Nuestra Señora de Guadalupe, Patrona del Continente Americano. A mediados de la década de 1960, fue adoptado como una iniciativa del Consejo Supremo que creció hasta cubrir varias rutas de peregrinación y ratificar el compromiso de la Orden con la santidad de la vida humana.

padre_papa

Antes de llegar a Roma en diciembre, la rosa plata ya había hecho una extraordinaria peregrinación de 9,000 millas. Comenzando en Columbia Británica el 27 de abril de 2014, los Caballeros y Escuderos la transportaron hacia el sur por todo Estados Unidos hasta El Paso, Texas, desde donde cruzo la frontera hasta Ciudad Juárez, México, el 2 de noviembre. Por primera vez, una rosa de plata fue llevada, no a la Basílica de Guadalupe Monterrey, sino a la Basílica de Nuestra Señora de Guadalupe de la Ciudad de México, cerca del sitio de las apariciones a San Juan Diego en diciembre de 1531.

cristo

El 30 de noviembre, un día después de la llegada de la rosa, los peregrinos se reunieron para la Misa en la Basílica, y la rosa fue colocada a los pies de la imagen original de Nuestra Señora de Guadalupe. Antes de la Misa hubo una procesión única, cuando la rosa fue transportada por la misma ruta que siguió San Juan Diego de su casa en Tulpetlac hasta el Cerro del Tepeyac.

padres

El 7 de diciembre, otra celebración eucarística marcó la despedida de la rosa de plata. El día 8 de diciembre, la rosa se fue por avión a Roma, para que pudieran entregarla al Papa Francisco en una Misa pontificia en la fiesta de Nuestra Señora de Guadalupe.
Durante su homilía del 12 de diciembre, el Papa Francisco recordó los eventos en torno a las apariciones de Nuestra Señora de Guadalupe a San Juan Diego. Llamó a la Virgen María “la gran misionera que trajo el Evangelio a nuestro Continente Americano” por medio de sus “visitaciones” como una mestiza encinta en el Cerro del Tepeyac.

rosa_papa

“Fue como si una gran señal apareciera en el cielo, una mujer vestida de sol, con la luna bajo sus pies”, añadió el Papa, citando el Apocalipsis 12, 1. “Asume en sí la simbología cultural y religiosa de los pueblos indígenas, asume y dona a su Hijo a todos esos nuevos pueblos.”.
El resultado de sus encuentros con el laico convertido Juan Diego Cuauhtlatoatzin y los eventos relacionados-incluyendo las rosas de invierno que ella le pidió que recogiera y la imagen milagrosa que quedó impresa en su tilma cuando llevo las rosas a su obispo-fue una transformación cultural sin precedentes.
“Por medio de su intercesión, dijo el Papa Francisco, la fe cristiana comenzó a crecer hasta convertirse en el tesoro más preciado del alma de los pueblos americanos” y ahora “se extiende de Alaska hasta Patagonia”.

 Al terminar la Misa, Mons. Chávez subió por la escalera ante el altar mayor de San Pedro. “De pronto me impresionó como un rayo, recordó Mons. Chávez. ¿Voy a llevar esta rosa ante el Obispo de Roma como lo hizo San Juan Diego con el Obispo Juan de Zumárraga?

 Al entregar la rosa de plata, Mons. Chávez se dirigió al Papa Francisco:
“Su santidad, gracias a Caballeros de Colón, esta rosa de plata ha peregrinado desde Canadá, Estados Unidos y México; ha viajado a la Basílica de Guadalupe en México y ha continuado su peregrinación hasta aquí. Esta rosa ha recolectado la tristeza y el sufrimiento, el dolor y el cansancio de muchos de nuestros hermanos, pero también sus alegrías y esperanzas. Es cierto, Santo Padre, que Dios quiso venir a vivir entre nosotros por medio de la Santísima María de Guadalupe, y esta rosa es la señal. Le suplico que la reciba.”

Entonces el Papa Francisco sonrió y besó la rosa. Dijo “sí” con la cabeza y luego pidió a Mons. Chávez que rezara por él.

“La sonrisa del Papa Francisco fue increíble, dijo después Mons. Chávez, reflexionando sobre su encuentro. Nunca olvidaré esa sonrisa, su beso a la rosa de plata y la forma en que me miró. Sus ojos estaban muy abiertos, especialmente cuando comprendió que las palabras que yo había dicho recordaban las propias palabras de San Juan Diego.”

padre_carl

 Información obtenida de la página de Caballeros de Colón www.kofc.org