La Rosa de Plata de Caballeros de Colón y sus orígenes

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La inspiración para el programa de la Rosa de plata nació en 1960 con un grupo de Escuderos de Colón de Monterrey, México, que querían mostrar su devoción por Nuestra Señora de Guadalupe de una forma diferente y pública. Su idea era ambiciosa: organizar una carrera de relevos para transportar una rosa roja durante 145 millas desde la frontera de Estados Unidos en Laredo, Texas, hasta la Basílica de Nuestra Señora de Guadalupe en Monterrey.

Con el patrocinio del Consejo Nuestra Señora de Guadalupe 2312, los Escuderos del Círculo Fray Margil de Jesús 660 trazaron un plan detallado para este “evento atlético religioso”, como lo llamaron. Comenzando el 11 de diciembre, cada Escudero correría dos millas con la rosa como relevo hasta llegar a Monterrey 35 horas después el día de fiesta de la Virgen de Guadalupe y entregarían la rosa a sus pies.
El entusiasmo de los Escuderos fue creciendo, y también aumentó su visión internacional de evento. Pronto pidieron a Miguel Martínez Estrada, el presidente general de programas del Consejo 2312 que escribiera a William Piedmont, director de Escuderos de Colón del Consejo Supremo, para explicar su plan e invitar a los Círculos de Escuderos de Estados Unidos para que participaran simbólicamente en la “Primera Gran Carrera Internacional de la Rosa Guadalupana”.

En una carta al Sr. Piedmont fechada el 5 de noviembre de 1960, Miguel Martínez extendió una invitación a todos los Círculos de Escuderos de EE.UU. para que “entregaran al Círculo de Laredo, Texas, una rosa como símbolo de la amistad fraternal internacional bajo el patronato de la Virgen de Guadalupe ‘Patrona de América’”. Concluía “Esperamos que esta actividad fortalezca los vínculos de amistad entre Círculos de EE.UU. y el Círculo de Monterrey.”

William Piedmont estaba encantado con el plan. Para dar aún más realce a su carácter internacional, sin embargo, hizo una recomendación clave: invitar a los Círculos de Canadá para que participaran. Martínez Estrada estaba emocionado y agradeció al director “la maravillosa idea de unir a los Escuderos canadienses para esta actividad”, porque al hacerlo “unimos por medio de usted y el Consejo Supremo la veneración de los norteamericanos, los canadienses y los Escuderos de Monterrey por Nuestra Señora de Guadalupe”. Así nació una iniciativa mariana única destinada a fortalecer no sólo la unidad fraternal de la Orden, sino también los vínculos de cooperación y solidaridad en todo el continente.

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Los Escuderos de Canadá pronto se entusiasmaron y se unieron a la “carrera” con brío. La “Operación Rosa”, como empezó a conocerse, comenzó el 8 de diciembre, en la fiesta de la Inmaculada Concepción, cuando los Escuderos de Brockville, Ontario, entregaron una rosa roja a los Escuderos de Ogdensburg, N.Y., a la mitad del Puente Internacional recién inaugurado para unir Estados Unidos con Canadá. Luego la rosa se transportó por avión  a la Ciudad de Nueva York vía Newark y hasta Laredo, Texas, al día siguiente, donde una delegación de líderes del C de C entregó la rosa a los Escuderos mexicanos.

Información obtenida de la página de Caballeros de Colón www.kofc.org